🐾 Kira, mi perra de 13 años, es un personaje único. A pesar de que ya tiene sus años, su amor por la comida no ha disminuido en lo más mínimo. Con un tamaño similar al de un yorkshire, Kira no se detiene ante nada cuando se trata de conseguir algo de comer. 🥩🍞
En casa, hemos tenido que adaptarnos a sus «tácticas» para robar comida. Uno de sus trucos favoritos es treparse a la mesa de comedor para agarrar cualquier bocado que quede al alcance. Es sorprendente cómo, incluso con su tamaño y edad, se las ingenia para subirse y lograr su objetivo con agilidad. A veces pienso que si Kira fuera humana, trabajaría como espía. 😂
Para manejar su voracidad diaria, hemos implementado un pequeño truco: le servimos su comida en un plato, pero la cubrimos con otro plato más pequeño encima. Esto la obliga a mover y buscar la comida poco a poco, en lugar de tragársela en un segundo, como lo haría si estuviera totalmente expuesta. ¡Es nuestra única manera de hacer que disfrute su comida en más de un suspiro! 🦴🍽️

Este post es un tributo a esas pequeñas travesuras y momentos que compartimos con nuestras mascotas, y cómo su amor incondicional (por nosotros y por la comida) nos sigue sacando sonrisas cada día. También comparto algunos consejos útiles para quienes, como yo, tienen un perro con “obsesión alimentaria” y quieren mantenerlo feliz y saludable mientras disfrutan de cada bocado. 🥗🐶
💚 Consejos rápidos para perretes glotones como Kira:
- Usa comederos interactivos o con obstáculos.
- Divide la ración en pequeñas porciones durante el día.
- Evita dejar comida en superficies accesibles.
- Refuerza con premios solo cuando esté tranquila y obediente.
¡Porque una mascota feliz también es una mascota consciente y sana! 🌿🐕